picerama.
← Volver a las noticias
Picerama · Historia local · 2 noviembre 2026

Nuestro pasado industrial: la memoria que construyó La Rinconada

La historia de un pueblo también se escribe en sus fábricas, en los campos que las abastecieron y en las vidas de quienes trabajaron en ellas. Nuestro pasado industrial recupera esa memoria de La Rinconada y San José mediante los escritos, recuerdos y documentos recopilados por Miguel Valverde Ávila. Investigación histórica, testimonios y poesía se unen para reconocer el esfuerzo de varias generaciones.

De Casaluenga a las primeras fábricas

El recorrido comienza en el señorío de Casaluenga, vinculado al monasterio de la Cartuja de las Cuevas de Sevilla. Sus tierras, edificios agrícolas, dependencias religiosas y poblado dan cuenta de la importancia de este enclave. El libro recoge la devoción a la Virgen de la Parra y la llegada del ferrocarril, pero también denuncia el abandono y la pérdida de buena parte de su patrimonio.

La expansión del regadío en la vega del Guadalquivir permitió introducir nuevos cultivos y establecer industrias para transformarlos. En ese contexto nació la azucarera San Miguel, cuya primera campaña fue en 1933. Su breve trayectoria estuvo marcada por dificultades económicas, cambios de propietarios y la Guerra Civil. Tras su desmantelamiento, sus instalaciones encontraron otro uso. Su chimenea permanece como símbolo de San José.

Vistas históricas de la azucarera San Miguel
Vistas históricas de la azucarera San Miguel reproducidas en el libro, página 33.

El cáñamo y el tabaco: trabajo y vida cotidiana

El Servicio del Cáñamo ocupó las antiguas instalaciones azucareras durante la posguerra, cuando la política económica buscaba producir en España las materias primas necesarias. La obra explica el cultivo y la extracción de fibras para cuerdas y tejidos, mostrando la dureza de las tareas y las experiencias de sus trabajadores. La competencia de las fibras sintéticas debilitó la actividad y el incendio de 1967 precipitó su desaparición.

El cultivo del tabaco y el Centro de Fermentación también sostuvieron a numerosas familias. Las mujeres tuvieron un papel fundamental en la preparación y clasificación de las hojas. El relato describe los oficios, las condiciones laborales y el declive del sector hasta su cierre. Después, las instalaciones se reconvirtieron para conservar patrimonio cultural andaluz.

Hojas y fardos de tabaco ilustrando el capítulo del Centro de Fermentación
Imagen del capítulo dedicado al Centro de Fermentación de La Rinconada, página 108.

La azucarera del Guadalquivir, una fábrica unida al barrio

La azucarera del Guadalquivir ocupa el lugar principal por su relación con el crecimiento de San José desde 1931. Atrajo población, generó empleo y contribuyó a formar barrios y una comunidad obrera con identidad propia. El libro sigue su evolución desde el trabajo manual de las primeras campañas hasta la modernización y automatización.

Instalaciones de la alcoholera de la azucarera del Guadalquivir
Instalaciones de la alcoholera en el relato de la modernización de la fábrica, página 174.

La obra analiza la reestructuración europea del sector azucarero, las decisiones empresariales y los acuerdos laborales y urbanísticos que acompañaron el cierre y desmantelamiento. Aquella desaparición significó la pérdida de empleos y oficios, pero también el final de una forma de vida compartida.

Estas industrias fueron mucho más que centros de producción: sostuvieron familias, transformaron el paisaje y marcaron las relaciones sociales. Recuperar su historia permite reconocer a quienes hicieron posible ese desarrollo y transmitir a los jóvenes una parte esencial de la identidad de su pueblo.

Fuente del texto y de las tres imágenes: Nuestro pasado industrial, obra basada en los escritos y la documentación de Miguel Valverde Ávila. Resumen editorial del PDF facilitado para este artículo. Las imágenes se reproducen tal como aparecen en el libro; no se atribuye a Miguel Valverde la autoría fotográfica.

← Volver a la portada